Nuestra Historia
Nos alegra que hayas llegado hasta aquí. Si es tu primera vez con nosotros, queremos que te sientas como en casa, porque para nosotros, este lugar es mucho más que una cafetería, es un espacio donde las historias se comparten y las amistades nacen.
Somos Jazmín y Matías Kim, dos hermanos nacidos en Argentina, pero con una historia que cruza continentes. Nuestros padres, originarios de Corea del Sur, migraron a Argentina, donde nacimos y crecimos, pero luego, el destino nos llevó a vivir en Michigan, Estados Unidos, por seis años. Finalmente, aterrizamos en Chile, el lugar que ahora consideramos nuestro hogar, y donde hace ya 8 años abrimos las puertas de esta cafetería que tanto amamos.
Cada rincón de nuestra cafetería lleva nuestro toque personal. Desde el principio, decidimos montarla desde cero, y sinceramente, no fue fácil. Nos encanta el diseño y el arte, y es algo que nos ha acompañado desde siempre. Los muebles, los murales, los cuadros y los dibujos fueron creados por nosotros, y cada uno tiene un significado profundo en nuestras vidas. Cada detalle refleja nuestra historia, nuestra herencia coreana, nuestro amor por la estética y, por supuesto, nuestra visión de lo que queríamos compartir con ustedes: un lugar cálido, lleno de cariño, creatividad y autenticidad.
Nuestra herencia coreana ha dejado una huella profunda en todo lo que hacemos. Desde pequeños, crecimos con las tradiciones y los valores de la cultura coreana, como el respeto por la comunidad, la importancia de los pequeños detalles y la calidez en las relaciones personales. Esas enseñanzas las llevamos con nosotros a cada rincón de este espacio, donde creemos que un buen café no solo debe despertar tus sentidos, sino también tu corazón.
Aquí, lo que más nos apasiona es el café, sí, pero sobre todo lo que realmente nos llena es la conexión con la gente. Aunque somos dos personas bastante introvertidas (sí, lo admitimos), descubrimos que, a través de nuestra cafetería, nos encanta escuchar las historias de cada uno de ustedes, ver cómo llegan con una sonrisa o una mirada cansada, y acompañarlos en esos pequeños pero grandes momentos de la vida. ¡Nos convertimos en amigos de muchos de nuestros clientes! Y es que aquí, el café es solo el inicio de lo que queremos compartir.
A lo largo de estos ocho años, hemos tenido el privilegio de ver crecer a nuestros clientes, desde bebés que llegaban en cochecito hasta adolescentes que vienen a estudiar o simplemente a pasar un rato con amigos. ¡Y sí, confesamos que nos hace sentir un poco mayores, pero a la vez es hermoso! Hemos sido testigos de alegrías, preocupaciones, logros y desafíos de tantos, y eso nos llena de gratitud. Hemos reído, hemos llorado, y hemos compartido momentos que van más allá de lo que jamás imaginamos cuando comenzamos este proyecto.
Nuestra experiencia viviendo en diferentes países nos ha dado una perspectiva única. De Argentina, aprendimos a disfrutar la vida en comunidad, a compartir un buen mate, a hacer de cualquier reunión una excusa para reír y conectar. De Michigan, nos llevamos el valor de la diversidad y la calidez de las personas, sin importar las diferencias. Y Chile, bueno, Chile nos enseñó a abrazar la vida tranquila, la cercanía y esa pasión por los pequeños detalles que hace grande cada día. Pero, sobre todo, de nuestra herencia coreana aprendimos el valor de la armonía, el respeto mutuo y el cariño por los demás, algo que sin duda forma el alma de nuestra cafetería.
Estamos profundamente agradecidos por todo el amor y apoyo que hemos recibido en estos años. No hay nada más bonito que ver cómo nuestros clientes, ahora amigos, siguen eligiéndonos, recomendándonos, y haciendo de este lugar su punto de encuentro. Nos sentimos como parte de una gran familia, que crece cada día, y que ha sido fundamental para seguir adelante.
En resumen, la historia de nuestra cafetería es una historia de encuentros, de cafés compartidos, de amistades que nacen, crecen y se transforman. Y aunque el camino no siempre ha sido fácil, la gratitud que sentimos por cada uno de ustedes hace que todo valga la pena. Estamos emocionados por seguir escribiendo esta historia, y queremos que sigas siendo parte de ella.
Te esperamos con una taza de café y, por supuesto, con los brazos abiertos.
— Jazmín & Matías Kim
